jueves, 22 de enero de 2009
Ayer fue horrible. Creo que voy a dejar de tomar las pastillas de golpe, sin más. Y creo que no voy a volver al psiquiatra. No necesito pagar a nadie cien euros para que me cuente lo obvio mientras me callo lo que importa. Me lo había tomado como un acto de fe. Quería creer en él. Pero me he cansado de decir lo que quiere oír. Ahora es menos que cero. No le necesito. Me da igual el síndrome de abstinencia. Me da igual casi todo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario