El domingo fui a una merienda de cumpleaños. No me pude escapar. Conocidos olvidados, conocidos actuales de los que no querría saber nada y completos desconocidos se amontonaban el los sofás. Todos bebiendo, hablando y lo que fuera que hiciesen. Mi sombra seguía en su empeño de molestarme y dejarme en ridículo (ésto va a acabar mal). Yo, literalmente al final. Medio escondido pero pendiente de todo. Fumé mucho y comí bizcocho de chocolate y mermelada.
Nunca sé que regalar, para mí un regalo siempre ha sido mucha presión, y es tan deprimente cuando recibes un "Aah... vale." como respuesta.
Necesito algo nuevo y bueno o me voy a morir.
Cuántas cosas no se escriben, o se borran, por vergüenza?
miércoles, 25 de marzo de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario