Si llegamos a un sitio en el que hay gente y resulta que, por el motivo que sea, hay silencio, no quiero ser yo quien lo rompa. Así que por favor, ni lo rompas tú ni me hagas romperlo a mí.
En la estación de ferrocarril se paseaba un chico arrastrando los pies delante de mí. Se notaba que lo hacía por aburrimiento, pero yo ya no he podido leer más.
En Passeig de Gràcia había una mujer vestida con traje pantalón negro que limpiaba de manera impetuosa su escaparate. En el otro extremo de la acera, dejada caer en un árbol, una mujer envuelta en un sayo negro se movía espasmódicamente mientras pedía dinero.
Ayer ayudé a César con su mudanza. Creo que está demasiado lejos y le veremos menos. El Eixample centro es tan igual estés en la calle que estés que agobia un poco. El jueves iremos juntos a tirar curriculums.
Me ha dado tanta pena la muerte de Pepe Rubianes que hoy he preferido no acercarme a la rambla.
Para terminar, decir que:
1 Me he vuelto una señora pre menstrual. Podría llorar viendo a un caracol comer lechuga.
2 Este viernes empiezo terapia Gestalt. *Alfred taconea
martes, 3 de marzo de 2009
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